Casi un 50% del territorio está incluido en alguna figura de protección. Este dato permite hacerse una idea de la riqueza del patrimonio natural de esta zona y del buen estado de conservación de su hábitat.

En la comarca de Sobrarbe encontramos el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido (15.608 hectáreas), único de su categoría en nuestra Comunidad Autónoma, que forma parte de la Reserva de la Biosfera Ordesa-Viñamala (creada en 1977 y cuenta 117.000 has.) y que, junto con los glaciares de la vertiente francesa de los Pirineos, ha sido consignado como Patrimonio Mundial por la UNESCO. La gran diversidad de ambientes y paisajes convierte a la zona en un patrimonio natural excepcional que debe ser protegido y conservado para generaciones venideras.

Su atractivo turístico es incuestionable, y en 2015 acogió a 598.950 visitantes. Su zona de influencia comprende los términos municipales de Torla, Broto, Fanlo, Tella-Sin, Puértolas y Bielsa.

Además, el Parque Nacional en su totalidad, y parte de la zona periférica de protección, componen la parte española – dos tercios del total (20.134 ha.) – del sitio Pirineos-Monte Perdido, adscrito por la UNESCO desde 1997 en la Lista de Patrimonio Mundial. Su interés mixto, natural y cultural, así como su carácter transfronterizo, multiplican su relevancia a nivel internacional, ya que solo el Parque Maloti-Drakensberg (entre Sudáfrica y Lesoto) cumple también ambas características.

A éste hay que añadir los Parques Naturales de Posets-Maladeta (íntegramente dentro del ámbito de actuación de este GAL, a caballo entre ambas comarcas) y de la Sierra y Cañones de Guara (cuya extensión abarca los municipios sobrarbenses de Aínsa-Sobrarbe, Bárcabo y Boltaña).
Las espectaculares formaciones geomorfológicas de la zona de Posets-Maladeta, junto con el paisaje conformado por los aprovechamientos agrícolas y ganaderos de las poblaciones de su entorno, motivaron su declaración como Parque Natural en 1994. Su zona periférica de protección alcanza los términos municipales de Gistaín, San Juan de Plan, Sahún, Benasque y Montanuy.
El Parque Natural de la Sierra y cañones de Guara se ubica en la parte central y más elevada de las Sierras Exteriores Pirenaicas, una gran barrera calcárea que constituye el límite meridional de los Pirineos oscenses. Agrupa una serie de paisajes diferentes de los que podemos encontrar en la alta y media montaña, entre los que destaca la belleza de sus gargantas y barrancos (ideales para la práctica de deportes de aventura y la espeleología). Además, es de gran interés cultural por la riqueza de su patrimonio, especialmente por la existencia de pinturas rupestres.

En la década de 1980 se empieza a reclamar desde diferentes sectores de la población la protección de los glaciares ante la proliferación de estaciones de esquí y aprovechamientos hidroeléctricos que los amenazaban. En esta época sólo estaba protegido el Glaciar de Monte Perdido, incluido en los límites del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

En 1986 se propone la declaración de los glaciares como Reservas Integrales de Interés Científico, figura recogida en la Ley de Espacios Naturales de 1975. Finalmente, la Ley 2/1990, de 21 de marzo, constituyó los Monumentos Naturales de los Glaciares Pirenaicos.
Son ocho los macizos montañosos que albergan estos glaciares (7 de ellos incluidos en esta figura de protección y 1 en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido), formados debido a la recristalización de la nieve. Este fenómeno se produce cuando la nieve caída sobre capas ya existentes ejerce presión, variando así la densidad de las capas de abajo. Como consecuencia de este proceso, se forman heleros, glaciares y neveros.
Este paisaje tan singular es a la vez muy delicado, siendo un observatorio vivo de los efectos del cambio climático.
Estos Monumentos integran la Red Natura 2000, red ecológica europea de áreas de conservación de la biodiversidad, que tiene como objetivo asegurar la supervivencia a largo plazo de las especies y los tipos de hábitat en Europa, contribuyendo a detener la pérdida de biodiversidad, y que cubre el 41,14% del territorio CEDESOR. Como se puede comprobar en el mapa 3, se extiende a la práctica totalidad de municipios de ambas comarcas.

RN2000

Con el objetivo de poner en valor el prolijo patrimonio natural de su entorno, la Comarca de Sobrarbe creó el Geoparque de Sobrarbe, único de su tipo en toda la cordillera, por lo que también se le conoce como Parque Geológico de los Pirineos. Pese a su nombre, sus acciones no están dedicadas únicamente al estudio y promoción de sus recursos geológicos, sino que también abarcan el resto del patrimonio ecológico (fauna, flora, reservas naturales) y su relación con la cultura local (arte, folclore, gastronomía, etc.).
El Geoparque de Sobrarbe pertenece a la Red Europea de Geoparques y a la Red Global de Geoparques de la UNESCO desde septiembre de 2.006.

La vegetación es muy variada. Los bosques ocupan grandes extensiones, gozan de buena salud y se encuentran en expansión. En el sur predominan las encinas y los quejigos, abundan los enebros y hay importantes manchas de pinar. En el norte los pinares de pino silvestre son muy extensos, se ven hayedos y abetales bien desarrollados y, en las zonas más altas, aparecen buenos bosques de pino negro.

La diversidad de formaciones forestales, así como las diferentes condiciones edafoclimáticas presentes en ella, hacen que recursos silvestres como las setas o las trufas adquieran un importante papel tanto en diversidad como en comercialización.

Fotografía: Archivo turismo Comarca Ribagorza.